viernes, 29 de mayo de 2015

    Puntos clave en un relacion padre adolescente

    puntos clave a tener en cuenta no lo olvides:

    • La impulsividad o conductas de cierto riesgo con poca percepción del peligro forman parte del desarrollo evolutivo normal al inicio de la adolescencia como consecuencia de la explosión de las hormonas y unos lóbulos frontales que no han alcanzado todavía su madurez. Evidentemente un entorno desestructurado, unos padres excesivamente rígidos o cualquier otro tipo de problema puede convertir la etapa adolescente en un período especialmente conflictivo en lo referente a la relación padres-hijos.
    • Los padres dejan de ser los referentes principales del adolescente. Este espacio pasan a ocuparlo los amigos y compañeros de su misma edad. Es a ellos a quienes les preguntan e incluso imitan comportamientos. Esto es un proceso natural y esperado pero al que los padres tienen que poner cierto orden y límites. Si durante la adolescencia hay escaso interés por la relación con sus iguales esto podría indicarnos algún tipo de problema o trastorno (timidez, problemas de habilidades sociales, etc.).
    • Cierta rebeldía en la adolescencia es perfectamente normal e incluso yo diría que es lo "normal". La naturaleza prepara al adolescente para volar del nido, buscar su grupo de iguales y su pareja sexual. Por tanto, nada hay de extraño en que se produzcan las típicas discrepancias entre unos padres que les cuesta aceptar que su hijo se hace adulto y las propias necesidades del adolescente.
    • Muchos padres se cuestionan que han hecho mal en la educación de sus hijos cuando ven que durante la adolescencia surgen situaciones o comportamientos que no entienden ni esperaban. En muchos casos, probablemente no hayan hecho nada mal. Los valores en los que hemos educado a nuestros hijos, si hemos sido capaces de enseñárselos con nuestro propio ejemplo más que con nuestras palabras, seguramente permanecerán latentes y saldrán cuando ellos mismos sean adultos, formen su propia familia y tengan hijos.
    • Cuando se produce un rompimiento abierto y de rechazo prolongado hacia los padres en esta época puede que tengamos en el fondo un problema de índole emocional o afectivo. Padres demasiado rígidos, modelos incongruentes (discrepancias entre padres o separaciones traumáticas) pueden, entre otras causas, acrecentar en el adolescente la necesidad de romper con un pasado que le ha causado sufrimiento y buscar fuera de su propia familia unos valores y forma de vida diferentes.
    • El adolescente ya no es un niño y, por tanto, deberemos ser capaces de adaptarnos como padres a los cambios biológicos, sociales y psicológicos que se irán produciendo.
    • Los padres siempre tienen que estar ahí pero el adolescente debe percibir progresivamente una cierta sensación de libertad y autonomía. Un exceso de control o rigidez puede ser tan contraproducente como unos estilos de educación totalmente laxos y sin ningún tipo de límite. Por tanto la palabra clave es "flexibilidad". Debemos ser limitadores y vigilantes de sus conductas pero al mismo tiempo facilitarles progresivamente una cierta autonomía en función de las características de cada adolescente. Esto puede llevar a acalorados debates acerca de cual es la hora correcta de volver a casa o si se puede o no salir a determinados eventos.
    • El verdadero aprendizaje en la adolescencia suele darse a través de la experiencia, del día a día del adolescente con sus iguales en las diferentes situaciones de aprendizaje pero también lúdicas. Normalmente aprenden más actuando y cometiendo errores que no por los lecciones de moral o sermones que efectúan los adultos. Aún así los padres tienen todo el derecho y el deber de comentarles sus propias opiniones y establecer límites a sus demandas.

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